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En diciembre del año 2023, la compañía Endesa presentó oficialmente su nueva marca “miel solar de Endesa”. Registrada en la Oficina Española de Patentes y Marcas, se trata de una miel producida en tres apiarios situados en plantas solares de la filial renovable de Endesa, Enel Green Power España (EGPE). No es una acción a pequeña escala, ya que el plan de desarrollo afectará a 22 plantas a finales del año 2025, aprovechando la expansión de la energía solar en territorio del Estado español en lo que ya se conoce como “el boom de las renovables”.

Endesa apuesta por la miel y uno pude preguntarse, ¿por qué? Su objetivo es «certificar la compatibilidad real de la tecnología solar con la elaboración de miel ecológica, al mismo tiempo que se desarrolla un programa de formación y emprendimiento en este sector clave para la preservación de la biodiversidad«, como dicen en su página web. A este espejismo de simbiosis única se le conoce como agrovoltaísmo, que consiste en combinar la producción de energía solar y las prácticas agrícolas.

Esta iniciativa aparece justo cuando hay un intenso debate sobre la compatibilidad de los llamados monocultivos solares y la actividad agrícola, cuando los dos usos compiten por el mismo suelo agrario. Como la tierra fértil es un recurso escaso, y la sustitución del uso de las tierras fértiles está sujeto a un intenso debate social, las principales corporaciones energéticas nos ofrecen su respuesta: escoger entre producir alimentos o energía es un falso debate, se pueden hacer las dos cosas.

LA MIEL DEL ECOPOSTUREO

Pero, ¿qué es esto de la miel solar? Es más, ¿existen conceptos como ‘miel solar’, “colmena fotovoltaica” o ‘apiario solar’ o se trata de lo que una reciente normativa europea califica como ecopostureo?

Lo cierto es que “miel solar”, “colmena fotovoltaica” o ‘apiario solar’ son conceptos bastante peculiares. Y lo son incluso desde un punto de vista metafórico. Si hacemos caso a la imagen corporativa de la miel solar de Endesa, en la que las alas de la abeja se han substituido por paneles solares y la cabeza del insecto se ha decapitado para sustituirla por el astro rey, queda claro que se busca la asociación directa entre energía y miel. Como si la energía solar lograra que las abejas alzaran el vuelo. No importa que las abejas se alimenten de néctar polinizando flores, aquí lo que se pretende dar a entender es que las abejas logran producir miel gracias a la existencia de los paneles solares. Rizando el rizo, Endesa publica en su web el titular: “Sol y miel: la colmena fotovoltaica que ayuda a las abejas”. Como si Endesa fuera pieza fundamental para contribuir a la salvaguarda de esta especie.

LA DIRECTIVA EUROPEA QUE LO CAMBIA TODO

La normativa europea sobre ecopostureo se puso en marcha en enero de 2024 y en ella se prohíbe algunas de las prácticas más descaradas del blanqueo ecológico. Desde Justicia Alimentaria creemos que la nomenclatura “miel solar” o “apiario solar” podría perfectamente entrar en esta categoría al ser considerada una “práctica comercial engañosa que no ayuda a elegir mejor la compra”, tal y como reza el texto europeo y que se deberá incorporar al ordenamiento jurídico español antes de 24 meses. 

La futura ley que prepara el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, y que se denominará Ley de Consumo Sostenible, pretende luchar contra el ‘greenwashing’ con multas de 100.000 euros o hasta seis veces el beneficio ilícito obtenido a las empresas que hagan ecopostureo. Consecuentemente, en el caso de que se considerara que la “miel solar de Endesa” forma parte de la categoría de ecopostureo tal y como la define la Directiva europea, la empresa debería ser multada y/o la marca retirada del mercado hasta que no disponga de una nueva etiqueta, o una nueva nomenclatura, acorde con el nuevo escenario legal.

La nueva directiva pretende que el etiquetado de los productos sea más claro y fiable mediante la prohibición del uso de alegaciones medioambientales genéricas. Desde Justicia Alimentaria creemos que “miel solar”, “apiario solar” y “colmena fotovoltaica” entran de lleno en este epígrafe de prácticas comerciales de blanqueo ecológico potencialmente prohibidas por la Unión Europea cuando entre en vigor el nuevo reglamento.

Respecto a todo lo que implica el blanqueo ecológico, desde Justicia Alimentaria se elaboró el informe Las mentiras que comemos, la primera campaña del Estado español sobre greenwashing alimentario para tratar lo que ya es una de las grandes amenazas sobre nuestra salud, el medio ambiente y los derechos humanos.  

DENOMINACIÓN DE ORIGEN INVENTADA (DOI)

Si la marca miel solar ya puede generar confusión, la segunda parte del proyecto de Endesa añade aún más ruido de fondo. La marca viene acompañada de la frase “denominación de origen certificada”, que suena muy parecido a Denominación de Origen Protegida. Esta última es una categoría con aval público, con unos requisitos claros y transparentes, y sometidos a inspección y validación pública. Se trata de una figura que ampara a unos alimentos de calidad diferenciada que, al tener unas características diferenciadas y deseables para la sociedad, se les otorga una visibilidad diferenciada. Es decir, una denominación de origen certificada realmente no puede certificar NADA a NADIE.

La duda razonable es si esta nomenclatura de “denominación de origen certificada” debería ser legal para un producto alimentario, ya que induce a pensar que algún organismo oficial, o el propio Ministerio de Agricultura y Pesca del Estado español, ha otorgado el sello de calidad correspondiente cuando se trata de un mero registro empresarial en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Así, volviendo a la nueva ley del Parlamento Europeo de 2024, también se regulará a partir de ahora el uso de etiquetas de sostenibilidad, dada la confusión provocada por su proliferación y por no utilizar referencias comparables. En el futuro, la Unión Europea solo permitirá etiquetas de sostenibilidad basadas en sistemas de certificación oficiales o establecidas por las autoridades públicas y desde Justicia Alimentaria creemos que etiquetar con “denominación de origen certificada” lleva a la confusión absoluta de la persona consumidora.

Cuando leemos las dos frases juntas, miel solar©, Denominación de Origen Certificada, parece claro que el proyecto de Endesa puede generar confusión y, siguiendo el espíritu de la norma, ser un claro candidato al ecopostureo definido en la Directiva europea.

PONER PUERTAS AL CAMPO ES NO REGALAR LA TIERRA AL CAPITAL

Existen cuatro hitos claves para la autorización y regularización de macroplantas solares en el campo español:

  1. Permiso de acceso a la red: comprobar que el proyecto tiene cabida en el nudo de la red eléctrica al que se pretende conectar. Cada autonomía tiene sus matices.
  2. Declaración de Impacto Ambiental (DIA) favorable. Informe necesario para minimizar los perjuicios con el fin de minimizarlos y reducir las consecuencias negativas para el medioambiente y la población de la zona. Se inicia con la presentación del expediente del proyecto, el análisis técnico y la formulación de la declaración de impacto ambiental.
  3. Comprar o alquilar el terreno a los propietarios. Por ejemplo, una concesión reciente se alquiló un terreno granadino por 1700 euros por hectárea. Ganancias limpias para el propietario. Aquí es importante recalcar que el alquiler fotovoltaico no es una renta agrícola. Es decir, la anualidad fotovoltaica nunca será una solución para superar los bajos precios agrícolas o la pérdida de determinadas ayudas.
  4. La autorización administrativa de explotación definitiva con la que ya se puede poner en marcha la instalación.

Desde Justicia Alimentaria creemos que falta un punto crucial: mapear y regular el impacto alimentario sobre el terreno antes de dar luz verde a cualquier nuevo proyecto. Porque nos llama poderosamente la atención que, mientras no hay límite de concesiones y que los parques solares pueden instalarse casi en cualquier lugar, nadie ha pensado en blindar adecuadamente la vocación agraria de la tierra frente a las corporaciones ni se prioriza la alimentación de la población como factor preponderante en la toma de decisiones.

Es decir, tan solo se especifica que las plantas fotovoltaicas deben ser “compatibles” con la actividad agrícola para ser autorizadas en zonas agrícolas, pero se trata de un redactado peligrosamente impreciso, ya que la presencia de un solo apicultor no puede justificar la dimensión agrícola de un megaproyecto. Aún más si se tiene en cuenta que esa relación contractual entre corporación energética y apicultor puede terminar en cualquier momento, como ya ha sucedido en varios casos en Francia, condenando a los trabajadores del sector primario a la precariedad.

En conclusión, la normativa está llena de vacíos legales que favorecen la proliferación de megaproyectos que van en contra de la soberanía alimentaria y del derecho a una alimentación adecuada. Todo se ve agravado por la inexistencia de criterios uniformes en la aplicación de las normas y los alimentos se convierten en un subproducto de la producción de energía. Esta situación de subordinación es incompatible con la autonomía campesina o la noción de tierra fértil como santuario agrícola.

Izando la bandera de un futuro sostenible que garantice la transición energética en España, los macroproyectos de energía renovable tienen mucha prisa para apoderarse del campo español antes de que las trabas administrativas sean más estrictas por razones de índole ambiental, social o política. Así, el agrivoltaísmo salvaje prospera gracias a las dificultades del mundo campesino y a la ausencia de un mapeo veraz y una regulación fiable del impacto sobre nuestro sistema alimentario. Hay que poner puertas al campo antes que sea demasiado tarde para plantar un pimiento.

PETICIONES

Justicia Alimentaria presenta 5 peticiones al Estado español, a las corporaciones energéticas y a la persona consumidora:

  • Prohibir la nomenclatura “miel solar”. No existe la miel solar. Hablar de miel solar”, “colmena fotovoltaica” o ‘apiario solar’ es ya, bajo la normativa europea una nomenclatura sospechosa de caer en el postureo ecológico, a la espera de que se concrete bajo el redactado de la nueva Ley de Consumo Sostenible del Estado español. Endesa busca transmitir una serie de atributos vinculados con la ecología y/o el medio ambiente que son, cuando menos, altamente discutibles según todo lo que denunciamos en Las mentiras que comemos, la primera gran campaña sobre greenwashing alimentario del Estado Español de Justicia Alimentaria.
  • Justicia Alimentaria recomienda a la persona consumidora comprar miel auténtica de calidad directamente a apicultores y apicultoras locales, huir de las mezclas y buscar miel de origen España sin la participación del oligopolio energético. El uso de jarabes de azúcar, el enmascaramiento del origen de la miel, la falsificación de la trazabilidad o la miel con sellos y marcas sospechosas han provocado una de las peores crisis del sector de la apicultura en el Estado español. La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) tiene un listado actualizado de apicultoras y apicultores de venta directa y/o de proximidad de miel para comprar miel con nombre propio y apellidos, y la miel solar de Endesa no consta en dicho listado.
  • No es la mismo la denominación de origen certificada que la denominación de origen protegida. Estas últimas se conceden por las autoridades públicas siguiendo unas especificaciones que hay que cumplir al pie de la letra si se quiere lucir el sello correspondiente. Lo de Endesa es una certificación privada que genera confusión a la persona consumidora. En el marco de la nueva normativa europea y bajo el paraguas de la nueva Ley de Consumo Sostenible del Estado español sería denunciable y habrá que actuar, pero mientras tanto exigimos que se actúe igualmente por posible caso de publicidad engañosa dentro del marco de la Ley General de Publicidad.
  • El Estado español debe regular con más firmeza las concesiones de nuevos megaparques solares descartando todos aquellos que no priorizan la tierra fértil como un santuario agrícola. Además, se debe mapear el verdadero impacto alimentario en las zonas donde se concentra el agrovoltaísmo. Existe un grave conflicto de compatibilidad entre el agrovoltaísmo y la preservación de la vocación agraria por parte de las grandes corporaciones.
  • A favor de las renovables, no de los megaproyectos. A favor de la transición a la energía limpia por y para todos. La energía renovable será popular o no será. La mal llamada España vaciada se pretende llenar con todo lo nuevo del agrovoltaísmo salvaje. Hay que descentralizar el modelo o caeremos en el mismo error de bulto que con el modelo anterior y el declive de la energía fósil. Las nuevas megaplantas de las grandes corporaciones del oligopolio energético despiertan la voracidad inversora con la expropiación de tierras. Las empresas energéticas se han apoderado del relato de la descarbonización a través de la transición energética. Usando técnicas de greenwashing y ecopostureo se han erigido como portavoces y garantes de su viabilidad en el presente y el futuro, sin diferenciar entre las empresas de renovables que ansían el beneficio privado de las que proponen un beneficio sustancioso de la población local.

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