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100 alimentos saludables a precio justo: una alianza para cambiar las reglas del supermercado

22 setembre, 2026

Queremos un sistema alimentario que permita comer bien.
100 alimentos saludables.
A precio justo.
Para todas.
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Nos dicen que tenemos que comer mejor. Más frutas y verduras, más legumbres, más alimentos frescos y menos productos ultraprocesados. Lo dicen las autoridades sanitarias. Lo dicen las profesionales de la salud. Lo dicen las guías alimentarias.

Pero hay una pregunta que casi nunca se hace: ¿quién puede permitirse comer así?

Porque mientras se recomienda mejorar nuestra alimentación, llenar la cesta de la compra con alimentos saludables se ha convertido para muchas familias en un esfuerzo económico cada vez mayor. Y esta contradicción no es un problema individual. Es un problema de nuestro sistema alimentario.
No podemos seguir trasladando a las personas toda la responsabilidad sobre lo que comen cuando las reglas del mercado hacen que comer bien resulte más difícil.

La alimentación saludable no puede ser un lujo.

Una alimentación saludable no debería depender del nivel de renta.

Sin embargo, para una familia con dificultades económicas, llenar la cesta de productos frescos puede significar renunciar a otras necesidades básicas. Y cuando el presupuesto aprieta, los alimentos baratos, muy disponibles y fuertemente promocionados suelen ser precisamente aquellos cuyo consumo las autoridades sanitarias recomiendan limitar.

Esto no es una elección libre en igualdad de condiciones.

Durante demasiado tiempo hemos construido las políticas alimentarias alrededor de una idea muy sencilla: el consumidor debe elegir mejor.
Pero ¿qué ocurre con los precios? ¿Qué ocurre con las promociones? ¿Qué ocurre con la distribución de los espacios en los supermercados? ¿Qué ocurre con las estrategias comerciales? ¿Qué ocurre con los márgenes? ¿Qué ocurre con la publicidad dirigida a las familias y a la infancia?

Si queremos transformar nuestra alimentación, tenemos que transformar también el entorno en el que tomamos nuestras decisiones.

Por eso proponemos 100 alimentos saludables a precio justo.

Desde Justicia Alimentaria queremos abrir un debate y construir una propuesta concreta: que las grandes cadenas de distribución garanticen permanentemente una cesta amplia de alimentos saludables vendidos a precio de coste, sin trasladar el coste a profesiones de la agricultura, ganadería y proveedoras de alimentación.

La propuesta parte de una idea sencilla.

Los supermercados ya utilizan sus diferentes márgenes comerciales para construir su oferta y su estrategia de precios. Lo que planteamos es que una parte limitada de esos márgenes se utilice para hacer más accesibles los alimentos esenciales para una alimentación saludable.

No hablamos de que las personas que trabajan en el campo cobren menos.

No hablamos de precarizar a quienes producen nuestros alimentos.

No hablamos de financiar la medida con dinero público.

Hablamos de actuar sobre la distribución y sobre la forma en que se construyen los precios en la cadena alimentaria.

Y proponemos hacerlo de manera transparente, con criterios nutricionales claros y con una cesta suficientemente amplia y diversa: frutas, verduras, legumbres, alimentos básicos y otros productos compatibles con las recomendaciones oficiales de alimentación saludable.

100 alimentos saludables. 100 alimentos a precio justo. 100 alimentos que permitan que comer bien no sea un privilegio.

NO QUEREMOS QUE NADIE TENGA QUE ELEGIR ENTRE SALUD Y BOLSILLO

Hay algo profundamente injusto en un sistema en el que una familia puede encontrar miles de productos alimentarios en un supermercado, pero tiene dificultades para llenar su cesta con aquellos alimentos que debería consumir con mayor frecuencia.

La alimentación es uno de los principales determinantes de nuestra salud. Y, por tanto, garantizar el acceso a una alimentación saludable no puede quedar reducido a campañas de educación nutricional.

No basta con decirle a una familia que coma mejor. Hay que hacer posible que pueda hacerlo.

Y eso exige intervenir sobre los precios, sobre la oferta y sobre las estrategias comerciales de las grandes cadenas de distribución.

UNA PROPUESTA QUE TAMBIÉN DEBE PROTEGER A QUIENES PRODUCEN

Esta iniciativa no pretende enfrentar a quién consume y a quién produce.

Al contrario.

No aceptamos la falsa disyuntiva entre alimentación saludable y renta agraria.

Si queremos una alimentación diferente necesitamos también agricultores y ganaderas que puedan vivir dignamente de su trabajo.

Por eso cualquier mecanismo para abaratar determinados alimentos saludables debe impedir que el coste termine repercutiendo sobre quienes los producen.

La transformación alimentaria no puede hacerse a costa de los eslabones más débiles de la cadena.

EL SUPERMERCADO TAMBIÉN ES POLÍTICA ALIMENTARIA

Durante años hemos considerado el supermercado como un espacio neutral.

No lo es.

Lo que encontramos a la entrada, lo que está a la altura de los ojos, lo que aparece en promoción, lo que tiene descuentos, lo que se publicita, lo que ocupa más espacio y lo que podemos comprar a un precio asequible forma parte de nuestro entorno alimentario.

Y ese entorno condiciona nuestra alimentación.

Por eso creemos que ha llegado el momento de hablar de política alimentaria también dentro de los supermercados.

No podemos dejar en manos exclusivamente de las empresas decisiones que tienen consecuencias sobre la salud de millones de personas.

QUEREMOS CONSTRUIR UNA ALIANZA

En Francia, una iniciativa de estas características ha conseguido reunir a 42 organizaciones de ámbitos muy diferentes: organizaciones de consumidores, entidades sociales, organizaciones de salud, medioambientales, asociaciones de familias, sindicatos y organizaciones de lucha contra la pobreza, entre otras. La coalición está reclamando que una cesta de alimentos saludables pueda venderse permanentemente a precio de coste y ha acompañado esta reivindicación con una propuesta legislativa.
Creemos que en España podemos hacer algo parecido.

Porque este no es un problema exclusivamente de agricultores.

Ni de consumidores.

Ni de salud pública.

Ni de pobreza.

Ni de medio ambiente.

Es un problema del sistema alimentario.

Y, precisamente por eso, necesitamos una respuesta colectiva.

Desde Justicia Alimentaria queremos impulsar una alianza por 100 alimentos saludables a precio justo y hacemos un llamamiento a organizaciones sociales, de consumidores, de salud pública, de familias, sindicales, ambientales, de defensa de la agricultura familiar, profesionales de la nutrición y la salud, asociaciones contra la pobreza y todas aquellas entidades que quieran formar parte de ella.

Queremos sentarnos, debatir la propuesta, mejorarla y convertirla en una reivindicación compartida.

Porque sabemos que una transformación de esta magnitud no la va a conseguir una organización sola.

La conseguiremos si somos capaces de construir una mayoría social que diga algo muy sencillo: comer bien no puede ser un privilegio de quien puede pagarlo.


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A PRECIO JUSTO Y PARA TODAS.