Carne de Cañón

Campaña contra el exceso de consumo de carne y sus efectos sobre la salud.

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La carne nos enferma

Consumo desmesurado

¿Comemos mucha carne? Los datos no dejan lugar a dudas: comemos no mucha, sino muchísima carne. Y, especialmente, comemos una barbaridad de la carne más insana: la roja y la procesada. Comemos seis veces más carne de la recomendación máxima, y eso es mucho; pero, además, comemos diez veces más carne roja de la recomendada y ocho veces más de la procesada. ¿Y qué hay de la población infantil española? Come entre 3,5 y 4 veces más carne que el máximo recomendado; 3,5 veces más carne roja y entre el doble y el triple de procesada.

(*Datos extraídos de la FAO)

Que el consumo excesivo de carne nos enferma es un hecho incuestionable. Por eso, las recomendaciones nutricionales públicas posicionan las carnes en el escalón del consumo moderado y las rojas y procesadas, en el de ocasional. La recomendación oficial de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) —que es prácticamente la misma que la de la OMS y la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN)— recomienda que el consumo de carne roja y elaborados cárnicos debería ser ocasional y el de carnes blancas, de dos o tres veces por semana.

Seguro que, hasta ahora, nunca te habías planteado que un embutido, a nivel de recomendación de salud, es prácticamente lo mismo que un Bollycao, ¿verdad?

¿Qué tiene de malo la carne para nuestra salud?

Los componentes críticos de la carne y derivados cuyo consumo excesivo nos enferma son básicamente de tres tipos: grasas insalubres, sal y productos cancerígenos como los nitritos y nitratos.

Los tres componentes se presentan en mayor cantidad en las carnes rojas y procesadas. De hecho, la carne procesada podría llamarse, con mayor exactitud, nitrocarne; y nos lo pensaríamos dos veces antes de consumirla a destajo.

La pérdida de salud por culpa de una alimentación insana atribuible al consumo excesivo de carnes se sitúa en torno al 60 %. En realidad, tiene lógica. Las carnes son la principal fuente de grasas saturadas y sal, y esos son dos de los tres ingredientes que están más involucrados en nuestras enfermedades. El otro ingrediente es el azúcar. Por tanto, podríamos decir que carne y azúcar explican la mayor parte de los problemas de salud vinculados con la alimentación.

Porcentaje de incremento del riesgo debido al consumo actual Tipo de enfermedad
50,4 % Cardiovascular (por la carne procesada)
29,7 % Cardiovascular (por la carne total)
22,8 % Diabetes (por la carne procesada)
17,6 % Diabetes (por la carne total)
13,2 % Diabetes (por la carne roja)
21,6 % Cáncer colorrectal (por la carne procesada)
18,7 % Cáncer colorrectal (por la carne roja)

Si en el Estado español se comiera la cantidad de carne recomendada:

  • habría 270.000 personas menos con dolencias cardiovasculares
  • 1,8 millones de personas menos con diabetes
  • cada año se podrían evitar 17.500 casos de cáncer colorrectal y 8.200 defunciones por esa misma enfermedad.

Somos el primer país de Europa en el uso de agrotóxicos y de antibióticos en ganadería. ¿Qué consecuencias tiene esto? Los pesticidas y otras sustancias agrotóxicas y el abuso de los antibióticos también tiene consecuencias nefastas para la salud humana. Se calcula que más de 3.000 personas mueren cada año en el Estado español por culpa de la resistencia a los antibióticos, y muchas más sufren complicaciones y reducción de su calidad de vida.

¿Todavía no te crees que eres carne de cañón? Pues echa un vistazo a las cuentas.

Los gastos en salud pública relacionados con las enfermedades derivadas del exceso de consumo de carne ascienden a los 7.400 millones de euros (costes directos e indirectos). Esto supone un gasto por persona de 157 euros/año, lo que equivale al 13 % del total del gasto sanitario público por habitante.

El negocio de la carne, altamente rentable para la industria cárnica, nos sale realmente caro al resto de la sociedad.

Quien nos enferma, que pague.

Carne de Cañon es una campaña de Justicia Alimentaria con la colaboración de la Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament y la Diputació de Barcelona

Esta campaña cuenta con el apoyo de Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament y la Diputació de Barcelona

El contenido de la misma es responsabilidad exclusiva de VSF Justicia Alimentaria Global y no refleja necesariamente la postura de Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament y la Diputació de Barcelona

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