Exporta, explota, me expló!

La explotación laboral: el ingrediente secreto de la alimentación

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No existiría el milagro exportador alimentario español sin explotación laboral, son incompatibles. Podemos intentar mejorar las condiciones de trabajo de las personas que están atrapadas en él, debemos hacerlo, pero hay que entender que no puede existir trabajo digno y agroexportación.

Por este motivo, hay que reclamar una transición alimentaria basada en sistemas alimentarios locales, agroecológicos y de base productiva familiar.

Bajo nuestros pies hay algo que se agita y ese hormigueo es la explotación laboral en los sistemas alimentarios globales. Quizás ha llegado ya la hora de revertir la situación. Antes de que nos explote.

El sistema alimentario globalizado de nuestros días gana todas las partidas no por lo que muestra sino por lo que oculta: la mano de obra precarizada y explotada sobre la que asienta su éxito económico.

¿Con qué consecuencias?

+ Saber más

Personas vulnerables atrapadas en la inseguridad laboral, los bajos salarios, la pérdida de derechos y unas pésimas condiciones de trabajo y de vida. Una precariedad que atraviesa todo el sistema alimentario. Desde la producción agrícola, las macrogranjas y los mataderos, hasta el eslabón final de la cadena con los riders que se han convertido en parte del paisaje urbano o el creciente auge de las cocinas fantasma.

En la era global, la agricultura y la ganadería ya no producen productos finales -alimentos-, sino bienes intermedios para la industria agroalimentaria y esta, a su vez, es suministradora de lo que demanda el supermercado global.

En parte como consecuencia de ello, se han ido perdiendo progresivamente los vínculos que existían entre alimentación y personas consumidoras, en un proceso gradual e imparable de alienación alimentaria. Buena cuenta de ello da este dato: en el Estado español, el 70 % de lo que consumimos son alimentos procesados. 

El milagro económico de la agricultura de exportación no ha dado lugar a la creación de empleo estable y de calidad, sino a una mayor precariedad de las relaciones de empleo y de las condiciones de trabajo.

- Saber menos

Existen tres grandes plataformas agroexportadoras alimentarias donde el Estado español se inserta como actor clave en las redes globales de alimentación: el sector de las frutas y hortalizas, el cárnico y el de las conservas de pescado. Vamos por partes.

Las plataformas digitales de reparto dejan de aportar a la Seguridad Social 72 millones de euros en cotizaciones y se ahorran en los salarios no abonados 96 millones de euros. Sin olvidarnos de la deuda acumulada a la Seguridad Social por las sanciones de la Inspección de Trabajo que supera ya los 20 millones de euros. ¿Habrían llegado a nacer en un entorno económico y laboral no tan precario? Todo parece indicar que no. Lo corroboran los datos, el contexto y los propios riders. El sector involucra en torno a 30.000 personas repartidoras, pero resulta difícil saber cuántas personas habitan el submundo del delivery. Lo que sí tenemos claro es que son una de las piezas clave en la cadena de valor del sector.

Las ETT se han consolidado como gestoras de la temporalidad y la precariedad laboral. El daño social que provocan afecta más a jóvenes, mujeres y migrantes como colectivos que más sufren la precariedad generada por estas empresas. El sector de la agricultura es el que más ha crecido en los últimos años en  contratación a través de las ETT, un 198 % respecto a 2011.

El milagro exportador alimentario español no existiría sin explotación laboral. La precariedad laboral no es casual ni puntual, sino que responde a una lógica muy concreta y constituye una parte indispensable de las dinámicas de funcionamiento del sistema alimentario globalizado. Las consecuencias de todo ello son devastadoras. Pero la cuestión laboral no es un tema cualquiera, quienes trabajan son personas y eso lo cambia todo. Nos queda la lucha, la movilización y las alianzas colectivas. Para afrontar las causas de fondo y revertir la situación hay que actuar. ¿Cuáles son nuestras propuestas?

Justicia Alimentaria reclama una transformación del sistema alimentario, un nuevo contrato social agroalimentario basado en la alimentación saludable, justa y sostenible como un derecho humano. Apoya nuestra campaña para conseguirlo.

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Esta publicación ha sido realizada con el apoyo financiero del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030. El contenido de dicha publicación es responsabilidad exclusiva de JUSTICIA ALIMENTARIA y no refleja necesariamente la opinión del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030.

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