El hambre no es un arma: un llamamiento por el fin al bloqueo contra Cuba
18 marzo, 2026

Alzamos la voz con firmeza ante una situación de injusticia prolongada e inaceptable. El pueblo cubano sufre desde hace más de seis décadas las consecuencias de un bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos que constituye una agresión directa contra sus condiciones de vida.
Este bloqueo, recrudecido mediante medidas coercitivas que buscan asfixiar la economía del país, no es solo una política exterior: es una herramienta de castigo colectivo que vulnera de forma sistemática los derechos humanos de millones de personas. La comunidad internacional lo ha condenado reiteradamente en el marco de las Naciones Unidas, evidenciando su carácter ilegítimo y contrario al derecho internacional.
Las restricciones impuestas, especialmente en materia energética y comercial, están provocando una crisis profunda que limita el acceso a alimentos, medicamentos, agua potable, electricidad y servicios esenciales. La justicia alimentaria es hoy una urgencia en Cuba, no por falta de capacidad de su pueblo, sino por un cerco económico deliberado que impide su desarrollo y soberanía.
En este contexto, Justicia Alimentaria, que lleva tres décadas trabajando en el país junto a organizaciones campesinas, ha sido testigo directo de las consecuencias de estas políticas y continúa impulsando iniciativas en defensa del derecho a la alimentación y la soberanía alimentaria.
Denunciamos que este bloqueo no solo impide la importación de recursos básicos, sino que también castiga a terceros países que intentan cooperar con Cuba, consolidando un sistema de sanciones extraterritoriales que atenta contra cualquier principio de convivencia internacional.
Frente a esta situación:
• Denunciamos el bloqueo como una forma de violencia económica que debe cesar de inmediato.
• Exigimos su levantamiento total, sin condiciones ni dilaciones.
• Reclamamos a la comunidad internacional una posición activa y contundente contra estas políticas coercitivas.
• Llamamos a fortalecer de forma urgente los canales de ayuda humanitaria, incluyendo el envío masivo de alimentos, medicamentos y recursos energéticos.
• Instamos a las instituciones públicas y a la comunidad internacional a no ser cómplices del silencio y a impulsar medidas concretas de cooperación efectiva.
El pueblo cubano tiene derecho a decidir su futuro sin injerencias, sin asfixia y sin castigos colectivos. Ningún interés geopolítico justifica el hambre, la precariedad o el sufrimiento de un pueblo.
La justicia alimentaria no es negociable. La dignidad no se bloquea.