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Justicia Alimentaria pide al Gobierno español que no reduzca el presupuesto destinado al Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Palestina

20 octubre, 2026

  • España es de los países de la UE que más esfuerzos ha dedicado a la ayuda del Programa Mundial de Alimentos en Palestina y desde Justicia Alimentaria creemos que es importante continuar con la cooperación para no abandonar al pueblo de Gaza

  • Los recortes de financiación para las operaciones de Naciones Unidas en Palestina han obligado a reducir un tercio la ayuda en Gaza. Se necesita urgentemente 450 millones de dólares para mantener las operaciones críticas en Gaza y Cisjordania hasta marzo

  • Durante el mes de octubre las familias gazatíes que viven en zonas de difícil acceso, recibirán una comida caliente cada dos días. A medida que se acerca el invierno, es clave proporcionar apoyo técnico crítico y prevenir la desnutrición entre los niños pequeños y las mujeres embarazadas y lactantes

(20 de octubre de 2026, Barcelona) Según anunció el pasado lunes la agencia de la ONU, Naciones Unida, los recortes de financiación han obligado al Programa Mundial de Alimentos (PMA) a reducir un tercio su ayuda en Gaza y dejar sin asistencia a unas 500.000 personas, cuando 200.000 necesitan comida inmediata para no morir de hambre. Las raciones se han partido en dos, las comidas calientes bajan de 250.000 a 150.000 al día y la financiación para 2026 es menos de la mitad que en años anteriores.

“Occidente mira hacia otro lado mientras el pueblo gazatí se muere de hambre. Es muy importante que el Gobierno del Estado español no reduzca su participación presupuestaria asignada al Programa Mundial de Alimentos en 2026 en lo que se refiere al conflicto en Gaza” (Javier Guzmán, director de Justicia Alimentaria)

El año pasado, El Gobierno de España comprometió y aprobó importantes asignaciones financieras para el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU destinadas a la asistencia humanitaria y de seguridad alimentaria global. Las contribuciones del ejecutivo español se articularon principalmente a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) mediante dos vías prioritarias:

  • Aportación voluntaria anual: El Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España aprobó en julio una partida de 900.000 euros destinados directamente al core operativo del PMA. Esta formó parte de un paquete de 62 millones de euros asignados a diversos organismos multilaterales.
  • Fondo de respuesta humanitaria de emergencia: De forma complementaria a sus cuotas anuales, el Consejo de Ministros aprobó un paquete humanitario de 10 millones de euros canalizados por la AECID hacia el PMA para mitigar crisis extremas por conflictos armados. De este fondo: 7,05 millones de euros fueron movilizados inicialmente para atender de forma urgente la seguridad alimentaria en Palestina, Líbano, Mali y Níger. Los restantes 2,95 millones de euros se programaron para su asignación a necesidades sobrevenidas.

Es decir, en 2025 fueron más de 7 millones las asignaciones financieras del Gobierno español para el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU destinadas a paliar directa o indirectamente el conflicto en Palestina. Sin embargo, el Gobierno de España no ha publicado una asignación de fondos específica y exclusiva para el Programa Mundial de Alimentos (PMA) diferenciada para 2026, aunque mantiene su participación a través de la cooperación española y aportaciones a organismos multilaterales de Naciones Unidas.

Mientras, el PMA está apoyando a 1,1 millones de las personas más vulnerables del enclave devastado por la guerra durante el mes de octubre, frente a los 1,6 millones de septiembre. «Las familias que viven en zonas de difícil acceso, incluidas las cercanas a la ‘línea amarilla’ de control militar israelí, recibirán una comida caliente cada dos días en lugar de a diario», señaló la agencia. De aquí la trascendencia que el Gobierno español haga pública la asignación destinada al Programa Mundial de Alimentos en Gaza, para atisbar cualquier duda de una reducción presupuestaria.