Un espigueo en Guadassuar recupera hasta 2.000 kg de naranjas descartadas
3 febrero, 2026

Una jornada de espigueo en Guadassuar, en la comarca de la Ribera Alta, ha logrado recuperar hasta 2.000 kilos de naranjas perfectamente aptas para el consumo que habían quedado fuera del circuito comercial, gracias a la participación de una treintena de personas voluntarias. La acción, impulsada por Justicia Alimentaria y CERAI, junto a la Fundación Espigoladors, se desarrolló en l’Horta de Ximo, una explotación agroecológica que abrió sus puertas para mostrar un modelo de producción más justo y respetuoso con el territorio.
La jornada puso el foco en un problema cada vez más visible: el desperdicio alimentario como reto social, ambiental y económico. Frente a esta realidad, iniciativas como el espigueo evidencian que la ciudadanía de la Comunitat Valenciana no solo es consciente del problema, sino que está dispuesta a implicarse activamente para formar parte de la solución.
Las naranjas recuperadas se destinaron a entidades sociales como Cruz Roja Alzira y València és Refugi, con el objetivo de reducir las pérdidas en el campo y mejorar el acceso a alimentos frescos y
saludables para personas en situación de vulnerabilidad. “Cada vez son más quienes tienen dificultades para acceder a una alimentación adecuada; aprovechar estos alimentos es una respuesta concreta y necesaria”, señalaron las entidades organizadoras.
Más allá de la recogida, el espigueo se convirtió en un espacio de encuentro y aprendizaje intergeneracional. Familias, jóvenes y personas de distintas edades pudieron reconectar con el origen de los alimentos y conocer de primera mano la realidad de la agricultura local, así como los desafíos que afrontan productores como Ximo: desde los graves daños causados por la DANA hasta la presión de los precios, la volatilidad de los mercados y las dificultades para comercializar toda la producción.
«Espigolar es una forma de decir basta a un sistema que normaliza que los alimentos acaben en la basura de manera sistemática. Es un gesto sencillo, pero profundamente político: dar una segunda oportunidad a estas naranjas y distribuirlas en redes de apoyo, acompañar a quien cultiva la tierra y defender que la alimentación es un derecho, no un privilegio», explica Marta Herrero, de la organización Justicia Alimentaria.
Por su parte, Daniel Martínez, de la Fundació Espigoladors declara: “llevamos más de once años desarrollando esta labor en Cataluña y creemos firmemente en la importancia de poder replicarla en el resto del Estado, porque lo que ha ocurrido en esta explotación de Guadassuar sucede a diario en campos de toda España: alimentos en perfecto estado que quedan fuera del circuito comercial”.
La acción se enmarca en el proyecto Cultivate, financiado por la Unión Europea, que promueve el espigueo como herramienta clave para reducir pérdidas de cosecha, apoyar a la agricultura local y avanzar hacia sistemas alimentarios más sostenibles. Asimismo, forma parte del proyecto Escoles que Aprofiten, impulsado por la Generalitat Valenciana, centrado en la reducción del desperdicio alimentario en los comedores escolares.
Con acciones como esta, las entidades organizadoras subrayan que la implicación ciudadana es un motor imprescindible para transformar el sistema alimentario y avanzar hacia un modelo más justo, sostenible y solidario. Una actividad que ha permitido recuperar alimentos frescos que han quedado descartados del circuito comercial, contribuyendo así a la reducción de las pérdidas y el desperdicio alimentario y dándoles una segunda vida a través de entidades sociales del territorio.