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‘Arroz de quién sabe dónde’, el nuevo informe de Justicia Alimentaria contra el carácter voluntario del etiquetado de origen para el arroz

30 julio, 2026

  • Desde Justicia Alimentaria exigimos acabar con la opacidad que arruina a los agricultores y amenaza nuestros ecosistemas. Para que un paquete de arroz de origen español no pueda contener granos de arroz de los cinco continentes

  • La ausencia del origen exacto de los granos de arroz que contienen los paquetes de Arroz SOS y La Fallera fue el detonante de la queja pública de La Unió Llauradora i Ramadera a la que se ha sumado Unió de Pagesos en Cataluña

  • Ambas marcas pertenecen a Ebro Foods, la primera compañía de arroz en el mundo con una facturación de 3.013 millones de euros

La ausencia del origen exacto de los granos de arroz que contienen los paquetes de Arroz SOS y La Fallera ha levantado suspicacias entre los miembros de La Unió Llauradora i Ramadera y es el detonante del informe del Observatorio de Corporaciones Alimentarias (OCA) de Justicia Alimentaria alrededor del secretismo del origen del arroz que arruina a los agricultores locales y amenaza nuestros ecosistemas. La entidad agraria valenciana exige a la Conselleria de Innovación, Industria, Comercio y Turismo de la Generalitat Valenciana una investigación formal ante el incumplimiento normativo en las etiquetas de los paquetes de arroz de ambas marcas por utilizar símbolos valencianos sin incluir el origen, tan solo el envasado.

LA SIEMBRA DE LA DUDA

“La información de los paquetes (imagen envase, símbolos gráficos y lugar envasado) insinúa de manera clara que el origen y/o la procedencia del arroz es la Comunitat Valenciana, cuando no hay ninguna garantía que este sea realmente su origen”, denuncian desde la organización agraria.  “Además, algunas de estas empresas venden arroz de fuera como si fuera valenciano, indicando en la etiqueta únicamente el distribuidor local y que está envasado en la Comunitat Valenciana e incluso fotos identificativas de la Comunitat Valenciana, lo que arruina a los productores locales y engaña a los consumidores”.

Todo este malestar se ha traslado a los dirigentes europeos. Es más, desde la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria (DG SANTÉ) en Bruselas se ha comunicado a La Unió Llauradora i Ramadera valenciana que las etiquetas de arroz que incluyen símbolos, imágenes o referencias valencianas sin que haya garantía de que el arroz sea efectivamente de origen valenciano, pueden inducir a error al consumidor y, por lo tanto, tienen que incluir el origen del arroz en el etiquetado. A esta queja se ha sumado Unión de Uniones de Agricultores y Ramaderos y Unió de Pagesos en Cataluña, que también reclama mayor vigilancia y mayor claridad en el etiquetado sobre el origen real del arroz para proteger al sector local del Delta de l’Ebre.

Entonces, algo que parece tan obvio, ¿por qué se sigue haciendo? Porque es una acción permitida por ley.

EL GIGANTE DEL ARROZ SIN PARTIDA DE NACIMIENTO

A estas alturas, no es de extrañar que Arroz SOS y La Falleras actúen bajo una misma empresa matriz: Ebro Foods. Y hablar de Ebro Foods es hablar de uno de los grandes grupos del sector alimentación por facturación en el mundo a través del suministro de tres materias primas agrícolas: arroz, trigo duro y quinoa. A nivel global, es la primera compañía de arroz en el mundo y el segundo fabricante de pasta (tanto seca premium como fresca). El Informe Anual de 2025 de Ebro Foods reportó una facturación de 3.013 millones de euros, y un beneficio operativo histórico superando las expectativas del mercado de 420,7 millones de euros. La compañía cuenta con una red de más de 34 filiales y 64 instalaciones productivas repartidas entre Europa, Norteamérica, Asia y África. Opera en más de 85 países y posee más de 80 marcas reconocidas mundialmente.

Un ejercicio clave para determinar el calibre del conglomerado agroempresarial del que estamos hablando es repasar el listado de principales accionistas: el 14,52% corresponde a las acciones de Corporación Financiera Alba SA, con más compañías participadas: Naturgy (energía), Acernox (acero) o Verisure (seguridad). En segundo lugar, el grupo Damm, empresa cervecera y, en tercer lugar, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) del Gobierno de España con casi 16 millones de acciones, que corresponde al 10,36% valorado en 326 millones de dólares. Incluso Caixabank aparece en el octavo lugar con 12 millones en acciones.

Ante la ausencia del origen preciso del arroz en los paquetes de SOS y LA Fallera, la pregunta a la empresa matriz es evidente: ¿De dónde proviene el arroz que emplean las marcas del Grupo Ebro? Esto es lo que dicen en su página web: “tanto el arroz como el trigo duro se compran a 3 categorías de proveedores primarios que pueden variar según los países de origen de la materia prima: agricultores o cooperativas, molinos y/o fábricas, y traders (…) En cuanto al suministro de arroz, Norteamérica y Europa son las dos zonas más importantes de abastecimiento, y en menor medida países como India o Tailandia”. Según esta información, en un paquete de arroz SOS o La Fallera puede haber granos de arroz valencianos, por supuesto, pero también de Estados Unidos o de Tailandia. Y todo vendido bajo el traje de una fallera.

LA BRECHA LEGAL POR DONDE SE CUELA UN GRANO DE ARROZ

Puede parecer extraño, incluso incoherente, pero etiquetar los envases con el origen específico del arroz es una decisión de carácter voluntario por parte de las empresas. Así pues, ninguna ley exige a SOS ni a La Fallera a etiquetar con el país o la región exacta de cultivo del arroz. De aquí que muchas marcas, incluyendo las dos que se citan en este informe, tan solo indiquen la fábrica de envasado o el domicilio del distribuidor. SOS lo dice claramente en su web: “Arroz SOS nace en 1903 en Algemesí, localidad valenciana donde continúa la principal fábrica de envasado de la marca”. No dice en ninguna parte que esa fábrica de envasado esté envasando arroz 100% valenciano. Lo que puede, claro está, crear confusión en la persona consumidora.

Con esta misma sombra de la duda, el Partido Socialista Europeo hizo llegar hasta las instancias del Parlamento Europeo una pregunta parlamentaria muy pertinente con solicitud de respuesta escrita a la Comisión el 27 de junio de 2025:

Teniendo en cuenta la difícil situación que atraviesa este sector:

          ¿Qué motivo existe para seguir manteniendo el carácter voluntario del etiquetado de origen para el arroz, cuando es ya obligatorio para numerosos productos agrícolas?

En una breve respuesta, la Comisión Europea acaba su reflexión con una frase rellena de carga política, económica y simbólica: “Esta propuesta deberá buscar un delicado equilibrio entre la necesidad de proporcionar información adecuada a los consumidores y la de garantizar el buen funcionamiento del mercado interior, teniendo también en cuenta la carga administrativa para los operadores”.

La omisión del origen del arroz, en este caso, es aún más grave sabiendo que Ebro Foods está participada por una entidad de titularidad pública y que su presencia en el Consejo de Administración debería servir priorizar los intereses generales de consumo.

PETICIONES DE JUSTICIA ALIMENTARIA

A la Generalitat Valenciana:

Exigir por ley que el etiquetado de origen para el arroz deje de ser de carácter voluntario como ya sucede con la mayoría de productos agrícolas.

Al Gobierno del Estado español y a todas las Comunidades Autónomas:

Para evitar la dependencia de mercados internacionales con un alimento básico, incluir el arroz de producción local como prioritario en la compra pública de alimentos (escuelas, hospitales, residencias, etc.) y construir reservas estratégicas para evitar el hundimiento de los precios.

A la persona consumidora:

Optar por la compra de paquetes de arroz que indiquen claramente en el etiquetado el origen del arroz (no solo el envasado). Es la única manera de luchar contra la competencia desleal y favorecer la labor de los agricultores locales.

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UN ARROZ SIN SECRETISMO

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