Desregularizar los productos vegetales modificados genéticamente en Europa nos adentra en una dictadura alimentaria sin control ciudadano
19 junio, 2026

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No habrá controles de seguridad previos, ni trazabilidad obligatoria, ni etiquetado en el envase. Así, los productos modificados genéticamente podrán llegar a los campos y a nuestras mesas sin que nos demos cuenta
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«Hemos entregado nuestra alimentación a las grandes industrias, vamos a una dictadura alimentaria sin control ciudadano», dice el director de Justicia Alimentaria
La Eurocámara dio luz verde definitiva este miércoles, 17 de junio, a la regulación de las nuevas técnicas genómicas (NTG) perjudicando gravemente a la agricultura libre y a la soberanía alimentaria. Desde Justicia Alimentaria se tilda esta medida de error histórico porque implica que ya no habrá controles de seguridad previos, ni trazabilidad obligatoria, ni etiquetado en el envase para los nuevos productos vegetales modificados genéticamente (OGM) debilitando nuestra cadena de suministro de alimentos.
Es como si agricultores, consumidores y empresas del sector alimentario hubieran perdido de un plumazo su derecho fundamental a elegir qué alimentos cultivar, comprar y producir porque los productos modificados genéticamente podrán llegar a los campos y a nuestras mesas sin que nos demos cuenta. Este nuevo escenario muy probablemente conducirá a una menor diversidad de semillas, que es fundamental para que los agricultores se adapten a las condiciones agrícolas locales y al cambio climático.
«Hemos entregado nuestra alimentación a las grandes industrias, vamos a una dictadura alimentaria sin control ciudadano» (Javier Guzman, director de Justicia Alimentaria)
Así pues, ¿en qué lugar queda nuestra soberanía alimentaria? ¿qué papel podrá jugar la agricultura familiar y libre? A día de hoy, aunque se ha autorizado la importación de varios OMG a la UE, el único producto transgénico cuyo cultivo está actualmente autorizado en la Unión Europea es el MON810, una variedad de maíz resistente a los insectos que se cultiva sobre todo en España y que se utiliza principalmente como pienso para animales. Con esta desregularización, todos esos nuevos OGM están protegidos por patentes, lo que refuerza el control que ejercen un puñado de multinacionales sobre las semillas.
Según el Parlamento Europeo, sin la aprobación de esta normativa Europa pasaría a ser un mero consumidor de plantas genéticamente modificadas (por ejemplo, a través de las importaciones de alimentos procesados) y no participaría en su desarrollo, perdiendo así conocimiento científico, competitividad agrícola y valor económico. Lo que no dicen es que el poder de gigantes empresariales como Bayer, Corteva y BASF se multiplica exponencialmente, ya que podrán reclamar la propiedad de semillas y productos obtenidos mediante métodos de mejora genética convencionales ampliando aún más su control sobre el mercado.
¿Qué son las NTG y en qué se diferencian de los OMG?
Los avances en biotecnología han dado lugar a una variedad de nuevas técnicas de edición de genes, englobadas bajo el término «nuevas técnicas genómicas» (NTG).
La gran diferencia entre los OMG y las NTG es que los OMG se crean principalmente insertando un gen de otra especie en una planta, mientras que las NTG permiten realizar modificaciones específicas en el propio ADN de la planta. Las nuevas normas de la UE marcan un cambio radical basado en las características genéticas de la planta final, y no en cómo se ha obtenido. Los vegetales modificados con NTG se dividen en dos categorías, cada una con obligaciones jurídicas diferentes.
- NTG de categoría 1: esta categoría corresponde a los vegetales con modificaciones que podrían haberse producido mediante mejora vegetal convencional.
- NTG de categoría 2: esta categoría corresponde a los vegetales que han sufrido modificaciones genéticas más extensas o complejas.
Los países europeos deben proteger a los agricultores, a los pequeños y medianos obtentores de semillas y a los sectores ecológicos y libres de transgénicos de las amenazas que supone para su actividad la desregulación de los nuevos organismos modificados genéticamente (OMG). Y con esta nueva legislación se consigue todo lo contrario entrañando riesgos tanto para la salud humana como para el medio ambiente.